Los modos de producción y de consumo actuales deben respetar el entorno humano o natural. Se debe permitir a todos los habitantes de la Tierra, satisfacer sus necesidades fundamentales. ¿Pero cómo conciliar el progreso económico y social sin poner en peligro el equilibrio natural de nuestro planeta? ¿Cómo hacer para legar una tierra saludable a nuestros hijos?
La noción de desarrollo sustentable fundamenta este procedimiento. Apela a un cambio de comportamiento de cada uno (ciudadanos, empresas, colectividades territoriales, gobiernos, instituciones internacionales) frente a las amenazas que pesan sobre los hombres y el planeta (riesgos industriales y sanitarios, cambios climáticos, pérdida de biodiversidad...)
El crecimiento demográfico actual y el aumento de los niveles de vida provocan una importante progresión del consumo de energía y de los recursos naturales. Estas energías, en su mayoría perecederas, son la causa principal de la polución y de daños en el medio ambiente planetario.
Una participación abierta a todos
Según la Comisión mundial del medio ambiente y el desarrollo (Comisión Brudland,1987), se trata de ir hacia “un desarrollo que responda a las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de responder a sus necesidades propias”. La valorización de los vegetales de origen agrícola o forestal se inscribe en una tentativa de desarrollo sustentable. La multiplicación de las normas ambientales, así como la sensibilidad cada vez más fuerte de los ciudadanos por el respeto y la preservación del medio ambiente, asegura la explotación del conjunto de la materia viva, o dicho de otra manera de la biomasa.
La madera para energía: primera energía renovable en Francia
En reemplazo de los combustibles fósiles (carbón, petróleo...), la madera para energía presenta ventajas importantes para el medio local, regional y planetario. Con respecto al medio ambiente, contribuye a la lucha contra el calentamiento climático.
A diferencia de las energías fósiles, el gas carbónico (CO2) liberado por la combustión es reabsorbido por el bosque gracias a la fotosíntesis. La madera para energía participa así mismo en el mantenimiento de nuestros bosques (calidades de los paisajes, disminución del riesgo de incendio, mantenimiento de los equilibrios hidráulicos y climáticos).
La filial maderera para energía es, además, creadora de empleos con el equivalente de 550 000 puestos en Francia. Económicamente, la utilización de la madera permite reducir las importaciones de los recursos fósiles y por lo tanto mejorar la balanza de pagos. Es un combustible competitivo en numerosos casos cuyo precio no está sometido a las fluctuaciones de las cotizaciones internacionales de las monedas y de los carburantes.
El desarrollo sustentable es aquel que es imitable a todo nivel del planeta. Actualmente, los países “occidentales” deben proceder de manera tal de unir sus caracteres económicos y sociales con su carácter ambiental.